Es la tercera vez que visito Cáceres, en anteriores
ocasiones no he sido capaz de volver a casa con una foto decente del famoso Aljibe (*) del Palacio de las Veletas.
Se trata de un lugar complicado de fotografiar, sobre todo cuando
la ciudad se llena de turistas y en esta ocasión no iba a ser menos, en pleno
puente de diciembre con niebla y frio, Cáceres parecía ser un magnífico destino
que atrajo a miles de viajeros. La estrecha pasarela que recorre el interior
del aljibe está permanentemente plagada de visitantes y apenas permite el paso
de dos personas en ambos sentidos, imaginad la odisea de colocar el trípode y
tomar fotografías de 5 segundos de exposición sin que te empujen o se mueva la
cámara. Finalmente el resultado compensó el esfuerzo y mi cabezonería.
