La idea era fotografiar el vuelo de los numerosos ejemplares de buitres leonados que anidan en las cornisas de las hoces. Yo no había estado en ninguna ocasión, y eso añadía un aliciente extra, la suerte del principiante. Y vaya si la hubo, sobre la una del mediodía comenzaron los primeros vuelos y la tarde se convirtió en un impresionante recital de elegantes alados volando por todas partes. Una experiencia que no olvidaré, he aquí unas fotos de tres ejemplares en vuelo.

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